Alimentos ultraprocesados y salud muscular: un nuevo estudio revela preocupaciones
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Un reciente estudio, publicado en la revista Radiology, ha identificado una conexión significativa entre la ingesta de alimentos ultraprocesados y una peor calidad muscular en los muslos. Este hallazgo se basa en los datos de resonancia magnética y afectaría a adultos con riesgo de osteoartritis de rodilla, lo que plantea interrogantes sobre el impacto de los hábitos alimenticios actuales en la movilidad y el envejecimiento.
Así se observa a la obesidad como un factor de riesgo clave para la osteoartritis de rodilla (OAR), una afección incapacitante que afecta a múltiples tejidos articulares.
Para llegar a estos resultados, investigadores analizaron a 615 participantes entre 2004 y 2015, usando cuestionarios de frecuencia alimentaria para evaluar la ingesta de alimentos ultraprocesados.
La calidad muscular se midió mediante cortes de resonancia magnética y se clasificó según el sistema de Goutallier.
Efectos en los músculos de los muslos
Los resultados mostraron que una mayor ingesta de ultraprocesados se asocia con mayor infiltración de grasa en los músculos del muslo.
Las mujeres y los individuos mayores constituyeron una gran parte de la población del estudio, con un alto índice de masa corporal y obesidad abdominal, sugiriendo un vínculo crítico entre la calidad de la dieta y la composición muscular.

El estudio resalta la importancia de revisar los patrones alimentarios modernos y su relación con la salud muscular, en particular con respecto a la progresión de la osteoartritis. Los hallazgos subrayan la necesidad de investigaciones adicionales, así como de intervenciones dietéticas que puedan mejorar la calidad muscular y la funcionalidad en poblaciones envejecidas.
Utilidad de estos hallazgos
Los médicos y nutricionistas pueden integrar hallazgos científicos en su práctica clínica mediante la medicina y nutrición basada en evidencia (MBE/NUBE), evaluando estudios rigurosos para guiar decisiones personalizadas.
Evaluación inicial. Realizan cribado y valoración nutricional temprana, evitando indicadores inexactos como la albúmina en inflamación y priorizando guías como ESPEN o ASPEN para iniciar nutrición enteral sin demoras mayores a 48 horas en pacientes estables.
Toma de decisiones. Formulan preguntas clínicas específicas, buscan evidencia en revisiones sistemáticas o metaanálisis y la adaptan al contexto del paciente (tolerancia, recursos, valores socioculturales), documentando todo para justificar intervenciones coste-efectivas.
Mejora continua. Estandarizan prácticas para reducir variabilidad, capacitan en bioestadística para interpretar resultados significativos y usan herramientas como IA para predecir riesgos metabólicos, optimizando resultados y alianzas terapéuticas.
Alimentos ultraprocesados que más afectan
Los alimentos ultraprocesados más comunes que afectan negativamente la calidad muscular incluyen snacks empaquetados, refrescos y comidas rápidas, ya que promueven la acumulación de grasa intramuscular en los músculos del muslo, independientemente de las calorías totales o el ejercicio.
Alimentos principales
Cereales de desayuno azucarados, ricos en azúcares y aditivos que deterioran las fibras musculares.
Refrescos y bebidas energéticas, con alto contenido de azúcares que favorecen la grasa en músculos.
Botanas y snacks empaquetados (papas fritas, galletas), por su combinación de grasas, sal y carbohidratos refinados.
Comida rápida como hot dogs y pizzas congeladas, que generan “enganche” cerebral y daño muscular.
Dulces, postres y bollería industrial, vinculados a mayor riesgo de osteoartritis por infiltración grasa.
Recomendaciones
Limita estos alimentos para preservar la estructura muscular; opta por opciones mínimamente procesadas. El efecto persiste incluso en personas activas o con peso controlado.



















