Trump quiere que la gasolina baje 18 centavos, pero el “regalo” podría terminar costándole miles de millones al país.
- hace 2 días
- 1 Min. de lectura

La jugada suena perfecta para cualquier conductor harto de ver cómo llenar el tanque se vuelve un golpe al bolsillo: suspender el impuesto federal a la gasolina. En teoría, eso bajaría de inmediato el precio en el surtidor y pondría a millones a celebrar.
Pero el problema aparece justo después del aplauso.
Ese impuesto de 18,4 centavos por galón en la gasolina y 24,4 centavos en el diésel no es un detalle menor: de ahí salen fondos para carreteras, autopistas y transporte público en todo Estados Unidos. Solo en un año, representa cerca de 41.000 millones de dólares.

Traducido al lenguaje real: menos impuesto hoy, menos dinero para infraestructura mañana.
Así que la gran pregunta es brutalmente simple: ¿vale la pena ahorrar unos centavos ahora si después el costo llega en carreteras deterioradas, obras frenadas y un agujero multimillonario que alguien tendrá que cubrir?
Mientras algunos conductores ven la propuesta como un alivio urgente, expertos en política fiscal advierten que la medida podría ser puro impacto político: popular en la gasolinera, peligrosa en las cuentas públicas.
Trump apunta al enojo de quienes están cansados de pagar más cada vez que cargan combustible. Y sí, el mensaje pega. Pero detrás del titular fácil hay una bomba fiscal: lo que hoy parece ahorro, mañana podría convertirse en factura nacional.






























Comentarios