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Incremento del cáncer colorrectal, una alarma global: síntomas tempranos y recomendaciones preventivas que usted debe saber.

  • hace 7 horas
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La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que el cáncer colorrectal es el tercer tipo de cáncer más común en el mundo, representando cerca del 10% de todos los casos. La enfermedad, que causa un alto índice de mortalidad, también está viendo un aumento notable entre adultos jóvenes.


Síntomas y riesgos asociados

Los síntomas clave incluyen sangrado en las heces, cambios en el ritmo intestinal y dolores abdominales persistentes.


La falta de síntomas evidentes en muchos casos lleva a diagnósticos tardíos. Los factores de riesgo comprenden antecedentes familiares, dieta alta en carnes rojas y sedentarismo.


Además, otros síntomas comunes de problemas en el colon incluyen fatiga persistente y fiebre inexplicable.

Dolor y molestias. El dolor abdominal con calambres, distensión progresiva a lo largo del día y sensación de urgencia para defecar son señales frecuentes. La sensación de evacuación incompleta o saciedad precoz tras comer también puede indicar irritación o inflamación.


Alteraciones digestivas. La presencia de moco o sangre en las heces, náuseas, vómitos y flatulencias excesivas sugieren posibles afecciones como colitis o síndrome de intestino irritable. Síntomas graves como pérdida de peso, diarrea nocturna o anemia por deficiencia de hierro requieren atención inmediata.


Otros indicios. Eructos frecuentes, ardor estomacal y fatiga crónica por malestar continuo son adicionales a los habituales, como diarrea o estreñimiento. Consulta a un médico si persisten, ya que podrían señalar cáncer u otras enfermedades serias.


Importancia de la detección temprana

La detección temprana a través de pruebas como la colonoscopía y el test inmunoquímico fecal cuantitativo (QFIT) es esencial para aumentar las tasas de curación.


Se sugiere iniciar controles médicos a partir de los 45 años, o antes en caso de factores de riesgo.


Colonoscopia y otras pruebas de detección

La colonoscopia es uno de los exámenes principales, pero no el único, para detectar cáncer de colon y recto; se usa junto con otras pruebas de heces y exámenes visuales para prevenir o diagnosticar la enfermedad a tiempo.


La colonoscopia permite al médico observar todo el colon y el recto con un tubo flexible (colonoscopio) que tiene luz y cámara, para buscar pólipos, lesiones o cáncer. Durante el procedimiento, el médico puede quitar pólipos o tomar biopsias de zonas sospechosas, lo que no solo detecta, sino que también previene algunos cánceres.


Además de la colonoscopia, se usan varias pruebas:


Sigmoidoscopia flexible: examina solo el recto y la parte baja del colon; menos completa que la colonoscopia, pero más sencilla y sin sedación en muchos casos.

Pruebas de heces:

Prueba inmunoquímica fecal (FIT): detecta pequeñas cantidades de sangre en las heces, sin necesidad de cambios dietéticos fuertes; se repite cada año.

TGO (guayacol): también busca sangre, pero puede verse alterada por la dieta y también se repite anualmente.

Colonoscopia virtual (TC de colon): usa tomografía computarizada para “reconstruir” el interior del colon; requiere preparación intestinal similar a la colonoscopia estándar.

Cuándo empezar y cuál elegir:


En general, la mayoría de guías recomienda comenzar la detección alrededor de los 45–50 años si la persona no tiene antecedentes familiares fuertes de cáncer colorrectal. La elección entre colonoscopia, pruebas de heces u otros exámenes depende del riesgo individual, disponibilidad, costo, comodidad y si se prefiere una prueba “más completa” (colonoscopia) o una “no invasiva” (por ejemplo, FIT).


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Mitos y barreras de prevención

Existen creencias erróneas que retrasan el diagnóstico, tales como la idea de que la colonoscopía solo debe realizarse si hay síntomas. Es fundamental abordar estas percepciones para mejorar las tasas de detección y tratamiento.


La adopción de hábitos saludables complementa la prevención del cáncer colorrectal, como mantener una dieta equilibrada y realizar actividad física regular.


Hábitos de vida que pueden reducir el riesgo


Varios hábitos de vida saludables pueden reducir significativamente el riesgo de cáncer colorrectal, hasta en un 70% según estudios revisados. Estos cambios son accesibles y respaldados por evidencia científica de fuentes como los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y el National Cancer Institute.


Actividad física. Realizar ejercicio moderado al menos 30 minutos al día, como caminar o nadar, reduce el riesgo hasta en un 26% al combatir el sedentarismo y la obesidad. Se recomienda acumular 150 minutos semanales de intensidad moderada para un impacto óptimo.


Dieta saludable. Consume frutas, verduras, granos integrales y fibra diariamente, mientras limitas carnes rojas procesadas y grasas animales. Dietas ricas en plantas, como las vegetarianas, están asociadas a menor incidencia.


Control de peso. Mantén un peso saludable mediante dieta equilibrada y ejercicio, ya que la obesidad eleva el riesgo.


Evitar tabaco y alcohol. Dejar de fumar y limitar el alcohol (o evitarlo) disminuye directamente la incidencia del cáncer.


Otros hábitos. Gestiona el estrés, duerme bien y considera la detección temprana, que es clave para la prevención. La aspirina podría ofrecer protección, pero consulta a un médico.


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